LA NIÑA DE LOS HERMOSOS OJOS



LA NIÑA DE LOS HERMOSOS OJOS



Llegué a Lámud, un hermoso pueblo, buscando una buena toma de la plaza me encontré una bella niña, su hermana la llevaba de la mano por el parque, la vi, la llamé y corrí hacia ella antes de que se vayan y desaparezca la expectativa que tenia de reflejar su rostro angelical, le pregunté
- Hola, ¿puedo tomarle una foto a tu hermanita?
- Claro, es muy inquieta
- No te preocupes
Me acerqué, y pude notar en ese rostro tan perfecto dibujarse una ligera sonrisa, era el momento perfecto para hacerle esa foto que tanto anhelaba, luego me preguntó
- ¿Cómo te llamas?
- Oscar
- Mi hermanita se llama Arianna
- Es un bonito nombre
Arianna no eran tan hermosa como una rosa, sino como un conjunto de flores que emanaban un aroma tan dulce, así era ella.
Luego su hermana, molesta ella, llevaba a la niña por toda la plaza jaloneándola de sus enclenques y pequeñas manos, una señora la observó y como un león enfurecido le increpó, poniendo en órden la situación, le pregunté su nombre, me dijo María, era la abuela de Arianna fue un gusto conocerla, empezamos a conversar y me invitó a pasar a su casa. Al llegar a su casa escuché entre el fondo de la misma unos sonidos ¡guau! ¡guau! Y otro sonido ¡oing! ¡oing!, eran unos perros a los cuales les tenía mucho miedo y unos robustos cerdos, era hermosa aquella casa, luego divisé un jardín tan verde como para sentarse a leer una tarde, y parecía imaginarlo en ese momento. Dijo que me invitaría a almorzar y fue así que me sirvió un almuerzo muy apetecible a base de chancho, mote, habas peladas y una rica chicha de jora añeja para bajar el chancho, que por cierto estaba suave y delicioso.
Al acabar de comer, salí al patio a buscar a la señora María, entonces encontré a Arianna corriendo y jugando en los verdes campos de la casa, como una niña que vivía feliz en su mundo de imaginación.
La veía tan tierna con un polo a rayas que le hacia juego con su sombrero, el cual tenia una cintilla, además resaltaban sus dulces ojitos grandes, y una mirada que te transmitía paz y sosiego, sus delicadas manos y un cabello castaño hermoso.
En ese momento cuando la vi, me cautivó su sonrisa que era tan dulce y angelical a la vez, me cautivó su mirada fija, me cautivó su forma de caminar, tan delicada y tierna, esa sensación de inocencia, dulzura y bondad que transmitía definitivamente me cautivó.

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