A veces, uno solo quiere desaparecer.

A veces, uno solo quiere desaparecer.

Siempre escuchamos. ¡Ay, si tuviera esto, o tal cosa, sería feliz!. y casi todos te dicen que esa felicidad no se encuentra en tener, que por tener mas cosas no se es mas feliz. Pues, algunos tienen razón, pero no del todo, quizás solo es posible en lo material, pero ¿que hay en extrañar a alguien que estuvo a tu lado y te hizo feliz? una persona que a pesar de todas las molestias, no nublaban los momentos pequeños de alegría, una persona que te hacía sentir feliz. Tendrían que entender esa felicidad que te daba el tener a esa persona a tu lado, y hoy que ya no está, no lo puedes sentir, tal vez extrañas tan solo la felicidad que sentías al saber que esa persona te comprendía y sobre todo te amaba. Bueno, pero para esto tendría que empezar con, había una vez...

Una vez en que ya estaba harto de las cosas, una vez en que estaba harto de no tener nada serio con alguien. Sí, no toda historia empieza con el chico guapo, popular y la chica tímida e introvertida. Esta vez yo era el tímido, ese chico que se sentía por momentos menos que los demás, aunque en ese tiempo ya estaba superando toda esa etapa. Andaba estudiando en la Pre de la universidad, y no se como terminé haciendo mi segundo ciclo de pre, bueno, fue ese ciclo que estaba en una nueva aula, donde todos eran nuevos. No hablaba al principio con nadie, y un día que llego tarde, no había mas sitio que sentarme en la segunda fila, eran clases de Álgebra, no se me daba bien los cursos de números, pero aún así me esforzaba, dejaron ejercicios del libro, ese día había entendido la clase, pero aún tenía dificultades, no me había percatado de la chica sentada delante de mí, entre el momento que resolvía los ejercicios escuchaba a a la chica que resolvía rápido los ejercicios, dando las respuestas y eso me hacía enojar un poco, porque estaba dando mi esfuerzo por resolverlo. Entre ello veo a la chica, usaba lentes, risueña, y con apariencia de tímida, me daba risa la manera en que se vestía la verdad, y yo ensimismado en resolver los ejercicios, de pronto me sonrió. Y desde ahí me dio cierta curiosidad por hablarle más, conocerla, pero como se los dije, era muy tímido entonces.
Luego casi de 3 semanas de clases, empecé a hablarle a los demás chicos, hice un par de amigos, no había olvidado a esa chica, por supuesto. Tendrían que haberme visto, entusiasmado resolviendo los ejercicios de mates que no me gustaban, solo para sobresalir y que se diera cuenta que también puedo defenderme en números. Y así un día empece a hablar con una amiga que en ese entonces era su "pinky", un día no había llegado el profesor de la materia, una de letras que sí me gustaba. Entonces me quedé conversando con una amiga, luego llegó la chica, esa de la que tanto les he hablado, risueña como siempre, empezamos a conversar, hasta que nos quedamos los dos, yo estaba feliz, pero nervioso, también podía notarlo en ella, y así nos quedamos por una hora, yo ya no sabía de qué mas conversar, y logré notar que ella quería seguir quedándose ahí en el balcón, conmigo, entonces ella tomó la iniciativa y comenzamos hablar de los perritos, suena estúpido, pero para nosotros no lo era. Me di cuenta que podía conversar con ella de casi cualquier cosa, y lo que importaba era que estemos juntos, bueno, eso les contaré después. Luego llegó el coordinador y nos dijo que ya podemos salir, nos fuimos y yo quería salir con ella, pero llegó su "pinky" y me dio un poco de vergüenza. En ese entonces, teníamos clases en la tarde.
Bueno sabía que quería seguir hablando con ella, pero como saben, la timidez, pero no fue problema porque en la tarde tampoco había ido el docente las últimas horas y ella me encontró en el balcón, sentado, y me dijo, aquí estabas, sonreí y así otra vez nos quedamos a hablar, esta vez hablamos de nuestras familias, y empezó a contarme ciertas cosas privadas, me gustó lo que me decía, y le pregunté ¿por qué me cuentas esas cosas?, respondió, no sé, solo se que me inspiras confianza. Entonces no lo pensé mas, y le pregunté si quería escaparse de la pre antes de la hora de salida, dijo que sí, así que no lo pensamos, cogimos nuestras cosas y nos fuimos, sin que nos viera el coordinador por supuesto. Era la primera de tantas veces que nos escapábamos de la universidad, ya contaré luego eso.
Nos fuimos caminando después de que llamó su mamá y le mintiera, jaja, no se si estaba bien eso, pero estábamos felices. Caminando y conversando nos reímos mucho, solo quería que no se acabara la tarde, y al parecer ella también, así que yo vivía relativamente cerca y ella aún mas lejos, o bueno, creo que también vivía cerca pero lo que queríamos es seguir hablando, así que le dije que vivía por donde ella, vivía. Y hasta que llegó la hora de irme, porque ya no podía seguir mintiéndole, me estaba alejando demasiado de donde vivía y ella ya no me creía, jaja. Nos despedimos y reímos. Y esa sonrisa la tengo guardada hasta ahora. Legué a mi cuarto sonriendo, con esa felicidad como la de Will Smith en el final de "En busca de la felicidad", y luego una tristeza porque sabía que iba a ser alguien especial en mi vida, sentía su felicidad de ella también.
Sabía desde ese momento que no me iba a rechazar, solo tenía que planear cómo hacer que se enamore mas de mí y decírselo, lo cual es ahí donde empieza una linda historia, con sus altos y bajos, Pero que me hizo muy feliz, y quizás aún no he vuelto a encontrar esa felicidad, de gran tamaño.
Continuara...

Comentarios

  1. ¡Wao!... casi lloro. Excelente vivencias e historias. Conquista el mundo a través de tus escritos.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario